miércoles, 25 de mayo de 2011

La bestia


Era el mes de Ramadán de un año que no recuerdo que tuviese nombre. Estábamos a la orilla de un pequeño uad* lleno de una vegetación de hermosos colores y unos olores que todavía me despiertan de mis sueños con una sonrisa de oreja a oreja. No recuerdo el nombre de aquel año, pero sí recuerdo que fue uno de los mejore de los muchos que llevo sobre la espalda. Aquél año era tan bueno que seguramente nadie se acordó de ponerle nombre, o tal vez era porque de los buenos años nadie se acuerda, la gente suele acordarse más de las desgracias, de los años malos, de grandes sequías o de acontecimientos lamentables.

Tal vez fuera el segundo o tercer día de Ramadán, yo estaba apenas a una hora de distancia del frig*. Iba con el ganado, cabras y ovejas, como de costumbre. A mediodía me senté a descansar en la sombra de una talha* . El ganado tenía mucho pasto ¡Mucha hierba! Y estaba pastando tranquilamente. Creo que mis ojos se ausentaron un poco en la paz silenciosa y descansaron en un sueño, agradablemente, inusual. De repente me desperté sobresaltado con el corazón entre las mandíbulas, a punto de masticarlo. Un ruido ensordecedor espantó a mis cabras y ovejas y me dejó casi sordo. Al incorporarme vi el lomo cuadrado de una enorme bestia salvaje que cruzaba, no muy lejos, ahuyentado al ganado y dejando tras de sí los olores del infierno.

No recuerdo bien lo que hice ni cómo llegué hasta el frig, pero cuentan que caí medio muerto en la entrada de nuestra jaima y mi madre tuvo que quemarme la uñas y echarme leche materna en mis fosas nasales y aún así tardé mucho tiempo en recobrar la conciencia.

Cuando desperté estaba toda la familia mirándome como si velaran a un moribundo.

“A tu hijo le ha afectado el Ramadán” Dijo mi padre.

Para mi padre, cuando los hijos hacíamos algo que no le gustaba, éramos hijos de mamá.

“Déjale que cuente…”

Les conté lo que recordaba haber visto y de lo cerca que pasó del ganado y del miedo que tuve cuando vi cómo las huellas de sus patas habían aplastado la hierba y la profundas marcas que sus garras habían dejado en la arena.

“Seguramente es el ayuno que le ha hecho ver visiones, tu hijo está delirando” Insistió mi padre.

Menos mi madre, todos se burlaron de mi. “Mañana iremos a cazar a esa bestia” decían riendo mis hermanos.

Al día siguiente seguían divirtiéndose a mi costa y cuando íbamos a salir con el ganado, mi padre gritó de repente ¡Silencio! Levantó la mirada hacia el cielo. Buscaba las estrellas viajeras que cruzaban, de vez en cuando, el cielo de norte a sur y de sur a norte, dejando una estela de nubes cola de cordero y un sonido de tormenta de rayos. El cielo estaba azul y limpio sin rastro ni de estrellas viajeras ni de nubes.

Mi padre que había sido el primero en escuchar el sonido, que cada vez se oía más cerca, dirigió su mirada hacia el horizonte y en medio de los rayos del sol de aquella plácida mañana apareció la bestia arrasando con todo lo que hallaba a su paso.

“¡Entrad a la jaima!” Gritó mi padre

Entramos todos y nos agarramos a los maderos que levantaban la jaima, menos mi padre que con su fusil en ristre se quedó desafiando a la fiera. Cuando la tuvo cerca levantó su fusil apoyó la culata sobre el hombro derecho y le apuntó entre ceja y ceja. La bestia se detuvo y dejó de bramar.

Desde su interior salieron dos personas sanas y salvas.

“¡Salamaleikum!”

Mi padre, bajó el fusil y respondió al saludo y sin dejar de mirar a la bestia habló con los dos hombres durante unos minutos y luego les indicó hacia el sur con la mano.

Los hombres se metieron de nuevo dentro de la bestia y ésta soltó un aullido, dio marcha atrás y luego torció sobre su costado izquierdo y se lanzó con una velocidad de rayo dejando tras de sí una nube de polvo amarillo.

Por la tarde después de romper el ayuno mi padre, mirándome como si se disculpara, dijo:

“Han dicho que es como un camello, pero hecho por el hombre”.

“¡Qué grande es Alá!” Dijo mi madre.





VOCABULARIO

*Uad: cauce de un río seco.

*Frig: campamento nómada saharaui.

*Talha: acacia espinosa del desierto.

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